ESTATUTOS DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES Y CIENCIAS HISTÓRICAS DE TOLEDO

TÍTULO I

Nombre y objeto

Artículo I. Esta Corporación, fundada el día 11 de junio de 1916 con el nombre de ACADEMIA DE BELLAS ARTES Y CIENCIAS HISTÓRI­CAS DE TOLEDO, y reconocida con carácter oficial y categoría de primera clase por Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, fecha 29 de mayo de 1917, obtuvo el título de Real, que puede usar en todos sus emblemas y documentos, por Real Orden de 22 de noviembre de 1917.

Artículo II. El objeto de esta Real Academia es cultivar las realizaciones artísticas, históricas y literarias, así como, preferentemente, investigar, ilustrar y divulgar el arte y la historia de Toledo y de su provincia.

TÍTULO II

De los miembros

Artículo III. La Academia consta de:

Académicos Numerarios.

Académicos Honorarios.

Académicos Correspondientes.

Artículo IV. Su Majestad el Rey don Alfonso XIII honró esta Corporación, en 20 de diciembre de 1917, declarándose Académico Protector.

Artículo V. La Academia elegirá sus Numerarios entre las personas domiciliadas en Toledo, de reconocido mérito artístico, histórico, literario o científico, que hayan demostrado especial interés por cuanto se relacione con los fines de la Corporación y que obtengan, en votación secreta, la mayoría absoluta de los votos de los Numerarios presentes el día de la elección, debidamen­te convocados al efecto.

Artículo VI. Los Académicos Numerarios serán veinticinco, pudiendo ser distribuidos por la Academia en las Secciones de Historia y de Bellas Artes.

La creación de nuevas Secciones, distintas de las dos anteriores, precisará un acuerdo de reforma de los Estatutos y la aprobación del Ministerio de Educación y Ciencia.

Artículo VII. Las plazas de Numerarios se proveerán, siempre que sea posible, en el término de un mes. Las vacantes deberán anunciarse en los diarios oficiales de la provincia y, además, en los periódicos locales, o en otros medios de difusión, a juicio de la Academia.

Artículo VIII. Los elegidos para Numerarios tomarán posesión, en Junta pública, en el término de tres meses; pasados los cuales sin hacerlo, se les prevendrá que si no se presentasen dentro del inmediato se declarará nuevamente vacante la plaza y se procederá a otra elección. En caso de impedimento legítimo y notorio, a juicio de la Academia, podrá ésta prorrogar el plazo.

Artículo IX. Será obligación de los Numerarios: prestar decidida y constante cooperación a los fines de la Academia; asistir a todas las Juntas que se convoquen; emitir su voto en cuantos asuntos lo requieran, y presentar cada curso, a lo menos, un trabajo de tema voluntario, o un informe que la Academia le señale.

Artículo X. Todos los Numerarios tendrán voto y, por tanto, serán electores; pero no tendrán derecho a ser elegibles para cargos académicos sino aquellos que hubiesen asistido a la mitad más una de las Juntas ordinarias de Academia convocadas durante el año inmediatamente anterior al día en que la elección se efectúe.

Artículo XI. Los Académicos Numerarios que se ausenten de Toledo por cambio de residencia, durante más de tres meses seguidos, pasarán a la categoría de Correspondientes y, a su regreso, tendrán derecho a ocupar la primera vacante de Numerario que se produzca.

Artículo XII. Los Numerarios que sin causa plenamente justifi­cada, a juicio de la Academia, dejen de asistir a la mitad de las Juntas ordinarias que se convoquen durante un curso, así como también aquellos que, también sin justificación suficiente, a juicio de la Academia, no desempeñen durante un curso todas las funciones que les correspondan, se entiende que hacen renuncia expresa a su categoría, pasando a la condición de Correspondientes y proveyéndo­se su vacante en la forma ordinaria.

Artículo XIII. Todas las vacantes que se produzcan por las causas expresadas en el artículo XI se proveerán en el plazo y formas previstas en el séptimo. Las que tengan lugar por las causas expresadas en el artículo XII se declararán en la primera Junta ordinaria del mes de octubre y se proveerán lo mismo que las anteriores.

Artículo XIV. La Academia, por los trámites determinados en su Reglamento, distinguirá con el título de Académico Honorario a las personas que por sus relevantes conocimientos artísticos, litera­rios, históricos o científicos, o por los servicios extraor­dinarios prestados a esta Corporación sean conceptuadas como acreedoras a figurar en tan prestigiosa categoría. Su número no podrá exceder de ocho.

Artículo XV. Los Académicos Correspondientes, nacionales y extranjeros, se elegirán entre aquellas personas que hayan realizado trabajos de índole artística, literaria o histórica.

Artículo XVI. El número de Académicos Correspondientes será ilimitado.

Artículo XVII. Los Académicos Correspondientes contraen la obliga­ción de cumplir las comisiones que la Academia les encargue en el punto de su residencia. Los domiciliados en Toledo procurarán asistir a las Juntas públicas de la Academia, así como a las sesiones ordinarias si fueren citados para éstas. En este caso tendrán voz y voto en los asuntos para los que hubieran sido convocados.

Artículo XVIII. Se entenderá que renuncian a sus plazas de Académicos los Correspondien­tes que no desempeñen los encargos que se les confíen, o no respondan a las comunicaciones que se les dirijan, siendo propuestos para su exclusión en la primera Junta ordinaria de Academia que se celebre en el mes de octubre.

Artículo XIX. No será admitida ni sometida a votación ninguna solicitud ni propuesta formulada para ocupar plaza de Numerario, Honorario o Correspondiente, sin que en uno u otro documento suscriban tres Numerarios, de manera clara y terminante, la relación de méritos y circunstancias que concurren en el interesa­do.

Artículo XX. Si algún Académico observare reprensible conducta, o ultrajare la reputación de la Academia, dentro o fuera de la misma, u hostilizare abiertamente sus acuerdos, podrá ser expulsa­do, a propuesta razonada de la Academia, en Junta extraordi­naria convocada al efecto.

Artículo XXI. No se admitirá reclamación alguna de los que hubieren sido excluidos del catálogo de Académicos, conforme a lo preceptua­do en los artículos XII, XVIII y XX, hasta haber transcu­rrido dos años.

TÍTULO III

Cargos académicos

Artículo XXII. La Academia será regida por una Junta de Gobierno integrada por el Director, el Secretario, el Censor, el Biblioteca­rio, el Arqueólogo y el Depositario-Contador, elegidos por la misma entre los Numerarios que sean elegibles.

Todos los cargos serán quinquenales. Los que hubieran sido elegidos a perpetuidad, conforma a los anteriores Estatutos, pasarán a ser quinquenales al vacar por primera vez.

Podrá designar la Academia, con igual duración máxima que los anteriores, a algunos de sus Numerarios para los cargos de Vicesecretario, Bibliotecario segundo o Archivero. Los así nombrados colaborarán en las tareas de los Directivos respectivos en el caso de los dos primeros y bajo su dirección, supliéndoles en sus ausencias. De faltar el Archivero, será sustituido por el Bibliotecario.

Artículo XXIII. Los Académicos elegidos para cualquiera de los cargos expresados podrán ser reelegidos al terminar el plazo de su mandato, pero no estarán obligados a aceptar esta reelección hasta que hayan transcurrido cinco años desde su cese en aquél.

Artículo XXIV. La Academia estará representada en Madrid por una Comisión permanente, y se compondrá de Presidente, Vicepresi­dente y Secretario. Los individuos que la integren serán Académicos Honorarios o Correspondientes, y la elección para sus cargos se efectuará al propio tiempo y en la misma forma que los de la Academia, y cada tres años.

Del Director

Artículo XXV. Las atribuciones y obligaciones del Director serán:

Presidir las Juntas y actos de la Academia y de las Secciones y Comisiones a que concurra; cuidar de la ejecución de sus Estatutos, Reglamentos y acuerdos; señalar los días en que han de celebrarse Juntas extraordinarias; dirigir y poner a discusión los asuntos prefijados; distribuir las tareas académicas; nombrar los Vocales de las Comisiones cuando, a propuesta suya, lo acuerde la Academia; autorizar con su firma los títulos de los Académicos, Visar las actas, libramientos, certificados, catálogos e inventa­rios; inspeccionar el Archivo, la Biblioteca y el Museo; llevar, en unión del Secretario, la representación oficial de la Academia; proveer en los casos urgentes, sin perjuicio de dar cuenta después a la Academia; ejercer las demás facultades que se le confieran por los Reglamentos y acuerdos.

En ausencia del Director hará sus veces el Numerario más antiguo, con derecho a ser elegible, que no ejerza cargo académico.

Del Secretario

Artículo XXVI. Corresponde a este Académico:

Recibir la correspondencia oficial y dar cuenta de ella oportunamente; redactar y firmar con el Director, o quien presida, las actas de las Juntas de gobierno, de Academia y Públicas; extender y firmar las comunicaciones y demás documentos que se hayan de expedir; autorizar, con el Director y el Censor, los títulos y nombramientos; anotar las hojas de méritos y servicios de los Académicos; redactar y publicar, al principio de cada año, el Catálogo de los Académicos; redactar el Resumen-Historia de la Academia, de cada curso, para darlo a conocer en la Junta pública inaugural del inmediato correspondiente; representar oficialmente a la Academia con el Director y, bajo las inmediatas órdenes de éste, ser el Ecónomo e Inspector de las dependencias y el Jefe inmediato de todos los empleados de la Academia.

Del Censor

Artículo XXVII. Será obligación del Censor:

Velar por la puntual observancia de los Estatutos, Reglamentos y acuerdos; firmar, con el Director y el Secretario de la Academia, los títulos académicos; recordar a todos el desempeño de la comisiones y trabajos que se les haya encomendado; informar sobre los escritos y demás negocios que la Academia someta a su examen; intervenir en las cuentas de Depositaría y proponer cuanto juzgue oportuno en bien de la Corporación.

Sustituirá al Censor el Numerario más antiguo, de los elegibles, que no ejerza cargo accidental ni en propiedad.

Del Bibliotecario

Artículo XXVIII. Sus obligaciones serán:

Tener a su cargo la Biblioteca, el archivo y los documentos de la Academia no encomenda­dos aún al Archivero y que no tengan carácter artístico; recibir y entregar por inventario los libros, manuscritos y documentos que reciba en depósito la Academia o que ésta ceda bajo igual título; entregar a los Numerarios, bajo recibo, los libros que necesiten, procurando que devuelvan a su debido tiempo, y presentar al fin de cada trienio una Memoria sobre los aumentos de objetos a su cargo, estado en que se encuentran y lugar donde se hallen, de no estar en los locales de la Academia; proponer la adquisición de aquellos libros, documentos o coleccio­nes que crea interesantes para los fines académicos, informando sobre su justiprecio.

Del Arqueólogo

Artículo XXIX. Tendrá las mismas obligaciones que se expresan respecto del Bibliotecario, referidas a los cuadros, estatuas, medallas, dibujos y otros objetos de carácter artístico que posea la Academia en propiedad o en depósito. Para la cesión de los mismos en depósito a otras Entidades deberá oírse preceptivamente su informe antes de adoptar el acuerdo que proceda.

Será sustituido, en caso de ausencia, por el Numerario que designe la Academia.

Del Depositario-Contador

Artículo XXX. El Depositario-Contador recaudará las cantidades que por cualquier concepto pertenezcan a la Academia; pagará, en virtud de libramiento; rendirá cuentas al fin de cada trimestre y formulará, al terminarse cada año, una cuenta general de los gastos e ingresos habidos durante el mismo. Será suplido, en ausencias o enfermedades, por el Numerario que designe la Academia.

Salvo la entrega de fondos antes aludida, cualquier otra entrega de efectos de la Academia se ajustará bajo inventario por el Director, con asistencia del Censor y del Secretario.

De la Comisión permanente en Madrid

Artículo XXXI. El Presidente y el Secretario de la Comisión permanente en Madrid, tendrán en ella análogas facultades y obligaciones a las del Director y Secretario de la Academia en el seno de ésta.

TÍTULO IV

De las votaciones y elecciones

Artículo XXXII. Las votaciones podrán ser públicas o secretas. No tendrán validez aquellas en que no hayan tomado parte al menos nueve Numerarios, incluso para la elección que regula el artículo V de estos Estatutos.

Los votos a emitir podrán ser positivos, negativos o en blanco. Estos últimos no se tendrán en cuenta a efectos de computar la mayoría exigible de los votos emitidos.

Artículo XXXIII. En las votaciones públicas emitirán el voto los Numerarios empezando por el más moderno y terminando por el Director, cuyo voto será de calidad.

Artículo XXXIV. En las votaciones secretas emitirá primeramen­te su voto el Director y a continuación los demás Numerarios, por orden de antigüedad.

Artículo XXXV. Serán precisamente secretas las votaciones para elección de cargos, nombramientos y exclusión de Académicos, otorgación de premios y publicación de trabajos. En las votaciones que se verifiquen para elección de cargos, no se consignará en el acta más que el resultado del escrutinio, sin que aparezca el número de votos.

Artículo XXXVI. Ningún Numerario que se halle presente al comenzar una votación podrá excusarse de votar, y todos lo efectuarán de manera clara y terminante. El escrutinio y resumen de votos se harán por el Secretario y el Censor, a presencia del Director.

Artículo XXXVII. Para la elección de cargos académicos se procederá, en Junta convocada al efecto, a un primer escrutinio. Si por este medio no se obtuvieran las dos terceras partes de votos, de los Numerarios presentes, a favor de algún candidato, se efectuará un segundo escrutinio; y si en éste no resultara elección, se verificará un tercero, entre los Académicos que hubieran alcanzado mayor número de votos. Caso de que en tercer escrutinio haya empate, quedará elegido el más antiguo; mas si tampoco ninguno de los propuestos hubieran alcanzado las dos terceras partes de votos que se precisan para ser elegido, se demorará la elección hasta otra Junta, que se convocará quince días después.

TÍTULO V

De las Juntas

Artículo XXXVIII. La Corporación deberá celebrar Junta ordinaria de Academia, o Pleno, dos veces al mes, y en ella se tratará de sus asuntos gubernativos y de los que hayan presentado, oportunamente, las Secciones y los Académicos.

Artículo XXXIX. Para celebrar Junta de Academia, y tomar acuerdos, es necesario la asistencia de siete Numerarios a lo menos.

Artículo XL. Cuantas memorias, informes, proposiciones y noticias aporten los Académicos, deberá presentarse por escrito, y quedarán en poder del Secretario, sin perder la propiedad los autores, y a disposición de la Academia por si conceptuara conveniente publicar­los.

Artículo XLI. Los Numerarios podrán escoger libremente el tema que pretendan desarrollar en Junta de Academia, pero debiendo entregar el trabajo en Secretaría tres días antes de ser tratado en sesión. A toda memoria o trabajo académico deberá acompañar su autor un conciso resumen que se someterá a la aprobación de la Academia.

Artículo XLII. Cuando se conceptúe necesario, se celebrarán Juntas extraordinarias de Academia, pero no se tomarán acuerdos sino en el caso de estar presentes la mitad de los Numerarios.

Artículo XLIII. Las Secciones celebrarán una Junta obligatoria al comenzar el curso, y continuarán celebrando cuantas juzguen oportunas con la asistencia de dos Numerarios, a lo menos.

Artículo XLIV. La Academia celebrará Juntas públicas:

1º. Para dar posesión a los electos de Número. En éstas dará a conocer el electo un discurso de los que comprende el Instituto de la Academia, y será contestado por el Numerario que, con antelación, hubiere designado el Director. Los electos de la Sección de Bellas Artes pueden, si lo desean, sustituir el discurso por la presentación o donación de una de sus obras que, a la vez, se reproducirá y describirá en el mismo ejemplar impreso del discurso de contestación.

2º. En celebración de algún acontecimiento de carácter extraordinario, y conforme a acuerdo previo de la Academia.

3º. Todos los años en uno de los días del mes de octubre, en que se dará a conocer el Resumen-Historia de la Academia, durante el curso anterior. En dicha Junta inaugural del curso se efectuará la distribución de premios, si los hubiera, y además del trabajo del Académico Secretario se leerá un discurso, o se hará una disertación o conferencia, por otro Numerario, sobre el punto que con la oportunidad debida acuerde la Academia y acepte el Numera­rio.

Artículo XLV. En las Juntas públicas no se podrá pronunciar ningún discurso, leer papel alguno ni tomar acuerdo, sea de la clase que fuere, sin que lo haya autorizado la Academia en Junta anterior.

Artículo XLVI. La Academia suspenderá sus sesiones durante los meses de julio, agosto y septiembre.

TÍTULO VI

De los fondos de la Academia

Artículo XLVII. Los fondos de la Academia consistirán:

1º. En la asignación que se le conceda en los Presupuestos del estado, Provincia o Municipio.

2º. En los que el Gobierno, con carácter extraordinario, tenga a bien consignar para proteger algún trabajo especial de la Academia.

3º. En los productos de las obras que publique, que serán de sus absoluta propiedad.

4º. En los derechos de expedición de Títulos de Académicos de Número y Correspondientes.

5º. En cuantos otros ingresos imprevistos puedan ofrecerse.

Artículo XLVIII. Los caudales serán recaudados y pagados por el Depositario-Contador, con cuenta y razón intervenida por el Censor, y admitidos por una Comisión compuesta por el Director, el Secretario, el Censor, el Depositario y un Académico de Número elegido por la Academia.

Artículo XLIX. Los haberes que reciba la Academia se aplicarán a las atenciones de Secretaría y su representación, adquisición del mobiliario y pago de sus dependientes; y satisfecho el gasto de su funcionamiento atenderá, con preferencia, a la publicación de una Revista periódica o Boletín, y a la celebración de exposiciones y concursos.

TÍTULO VII

De los empleados y dependientes

Artículo L. La Academia tendrá los empleados y dependientes que necesite, siendo todos nombrados y amovibles por acuerdo de la Junta de Gobierno.

TÍTULO VIII

Disposiciones generales

Artículo LI. En las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será responsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será únicamente de que las obras sean acreedoras a la luz pública.

Artículo LII. El sello de la Academia será el mismo que comenzó a usar desde su fundación y que aparece en los Títulos.

Artículo LIII. Los Académicos usarán como distintivo una medalla labrada en oro y plata y esmaltada en colores, con el escudo de Toledo.

Artículo LIV. La Academia desenvolverá estos Estatutos por medio de Reglamentos ajustados fielmente a su letra y espíritu.

Artículo LV. Para variar o derogar cualquier título o artículo de los Estatutos, se requiere: Proposición firmada por tres Numera­rios; que se oiga sobre ella al Censor; que la Academia acuerde nombrar, por sí misma, cuatro Numerarios, dos por cada Sección, distintos de los proponentes, para que informen, y que el dictamen emitido por dichos cuatro Numerarios se discuta y se aprueba por las tres cuartas partes de los votos emitidos en Junta extraordina­ria convocada al efecto.

Artículo LVI. Todo cambio de Estatutos exige la aprobación del Gobierno de la Nación.

Artículo LVII. Quedan derogados los Estatutos y Reglamentos anteriores de la Academia.