Discurso del Sr. Director en el acto de entrega de los Premios RABACHT en Ocaña

Por su interés para el conocimiento de las actividades realizadas por la Real Academia durante el Curso 2016-2017, ofrecemos las palabras pronunciadas por el Sr. Director:

Noel Clarasó, nuestro prolífico autor de novelas, de guiones de televisión, de libros de jardinería o de autoayuda, por citar solo algunas de sus ocupaciones más conocidas, dijo que “el mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla.”

Pues bien, en este curso 2016 – 2017 que cerramos en este acto es, exactamente, lo que ha hecho esta Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, dando continuidad a la Institución y potenciando su relación con la sociedad de la que surgimos y a la que nos debemos. En este sentido baste tan sólo recordar que en poco más de dos años hemos sufrido todo tipo de cambios, incluida la salida de nuestra tradicional y entrañable sede de la Casa de Mesa, para instalarnos en un nuevo inmueble ubicado en la calle de la Plata, que hemos tenido que buscar, amueblar y acondicionar con nuestros escasos recursos. También, que todos estos cambios los hemos tenido que afrontar en una situación compleja desde el punto de vista institucional, que nos ha hecho perder el apoyo económico que disfrutábamos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, sin que todavía nos lo haya facilitado el Gobierno regional, aunque ya hemos conseguido el compromiso de su Presidente.

Ha sido, por lo tanto, un curso intenso, lleno de retos, pero, sobre todo, de actividad y propuestas, del que me gustaría destacar algunos temas que resumen un año de preocupaciones y esfuerzos en defensa del Patrimonio cultural de la provincia de Toledo y, por lo tanto, de su gente.

Uno de los aspectos que más notoriedad ha alcanzado ha sido la celebración de nuestro primer centenario. En conmemoración de la efeméride, hemos celebrado importantes conciertos en el patio del Alcázar o en el coro de la catedral y realizado diferentes actividades relacionadas con la divulgación del importante papel jugado por esta Real Academia en sus primeros cien años de vida. Su difusión ha sido posible gracias a la colaboración prestada por diferentes medios de comunicación, muy especialmente por el Diario La Tribuna de Toledo, que ha realizado un magnífico trabajo destinado a recuperar y divulgar las principales figuras que fundaron y lideraron la Institución.

Sin embargo, el acto más destacado y entrañable, por lo que supuso para todos nosotros, fue la sesión extraordinaria y solemne que celebramos en el Palacio de Fuensalida el pasado 22 de marzo, presidida por nuestro Presidente, Emiliano García Page, que contó con la presencia de la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, del Presidente de la Diputación, Álvaro Gutiérrez y del Consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ángel Felpeto. La presencia de todos ellos y las palabras de reconocimiento y compromiso que allí se pronunciaron, resumen perfectamente el verdadero valor de la Institución en la actualidad y lo mucho que se espera de ella.

Pues bien, para dar la respuesta que se espera de nosotros, vuelvo a decir, una vez más, que es necesario actualizar nuestro discurso y adaptarlo a las demandas que nos plantea la sociedad en la que vivimos, siempre teniendo en cuenta que debemos dejar de hablar de honores para hacerlo, sobre todo, de servicios. Se impone por lo tanto una nueva lógica que hemos tratado de alcanzar asumiendo nuevos proyectos y, a la vez, sumando a nuestra Institución a nuevos académicos numerarios. Es el caso de Hilario Rodríguez de Gracia, Josefa Blanco y Enrique García que han ingresado como académicos numerarios en este curso y nos aportan nuevas e interesantes visiones destinadas a complementar nuestro discurso y a hacerlo mejor.

En relación a los proyectos, me gustaría citar algunos de los que nos han preocupado durante este año como recordatorio de una actividad que no se cierra en el verano y que, además, deberá guiar los pasos del curso que iniciaremos demos dentro de unos meses. En él, ya les aviso, abordaremos un tema candente y preocupante como es el impacto del turismo de masas en el Patrimonio cultural toledano.

Pero volvamos al curso que acabamos para centrarnos en algunos de los proyectos a los que hemos dedicado más esfuerzo. Es el caso de la elaboración, por primera vez, de la Lista roja del Patrimonio cultural de la provincia de Toledo, convertida en referente de la verdadera riqueza y variedad de nuestro Patrimonio. También de las necesidades que sufren algunos de sus principales bienes. En este sentido me es grato decirles que, desde el momento de la publicación de la lista en la página web de nuestra Academia, han sido cientos las consultas realizadas, así como la publicación de diferentes comentarios en medios de comunicación y redes sociales, que alimentan el debate que, simple pero claramente, queríamos provocar.

En esta misma línea reivindicativa, creo necesario citar la decidida implicación de esta Real Academia en la denuncia de la situación por la que atraviesa el río Tajo. Muestra de ello es el comienzo de diferentes líneas de trabajo destinadas a sensibilizar a la opinión pública para que entienda que el río es un bien cultural de excepcional importancia y que, como tal, debe ser reclamado y valorado por todos, con el fin de evitar el expolio que sufrimos. Una realidad ante la no podemos seguir resignados ni un minuto más.

Otra de nuestras principales preocupaciones ha tenido que ver con el estudio de la situación por la que atraviesan los conventos de clausura de la provincia y muy especialmente, de los que aún se mantienen en la ciudad de Toledo, debido a la importancia del valor cultural material e inmaterial que atesoran. Su pérdida supondría el mayor daño que pueda sufrir nuestro Patrimonio en generaciones. Para comprender esta realidad les invito, simplemente, a observar y valorar el sitio en el que nos encontramos, este convento de Santo Domingo, y reflexionar sobre ello.

En la misma línea de preocupación por defender lo nuestro, hay que incluir la iniciativa que hemos planteado a las Instituciones públicas para declarar diferentes bienes culturales de los que disfrutamos, dentro de la categoría del Patrimonio inmaterial, que hasta ahora no han alcanzado el protagonismo que merece. Es preciso, por lo tanto, seguir trabajando para conseguir la necesaria declaración del Corpus de la ciudad de Toledo y otras tradiciones de la provincia, que esperan el acuerdo de todos para conseguir su inclusión en esta preciada lista, como paso previo a optar a su declaración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La importancia de muchos de estos estos temas y la necesidad de darlos a conocer a la sociedad, nos han llevado a realizar diferentes llamamientos a la opinión pública, a provocar intensos debates y, también, a organizar actividades relacionadas con la divulgación del excepcional valor de nuestro Patrimonio. A ello se debe la organización de cursos de conferencias, las denominadas Jornadas de Colaboración, encuentros y, sobre todo, la convocatoria del I Curso sobre gestión del Patrimonio cultural de la provincia de Toledo, que se celebró en nuestra sede en los meses de marzo y abril. Su buena acogida, asegura la continuidad de la convocatoria, convertida en una nueva referencia anual para todos los interesados.

Otra muestra de este interés por divulgar y aportar nuevos conocimientos ha sido la recuperación de nuestra revista Toletum que, tras años de espera, hemos conseguido volver a publicar y poner a disposición del público, aprovechando las facilidades que nos ofrece el mundo digital. De esta manera, con la edición del número 60 de la revista, recuperamos una normalidad que nos permitirá, sin duda alguna, afrontar nuevos y más importantes retos editoriales de los que, más pronto que tarde, irán teniendo noticias.

Pero aún hay más, es evidente que nuestra preocupación es el futuro, pero sin que ello signifique que renunciemos a ningún aspecto de nuestro pasado. A ello se debe que durante este curso nos hallamos preocupado, también, por rendir homenaje a algunos de nuestros académicos más comprometidos con la Institución. Me refiero en primer lugar al acto que organizamos el 19 de marzo para celebrar el centenario de nuestro compañero José Miranda o la concesión del título de Supernumerario al entrañable Fernando Dorado. También, al comienzo de otro proyecto llamado a trascender y convertirse en nueva referencia de la actividad de nuestra Real Academia, destinado a recuperar la memoria de importantes artistas e intelectuales toledanos que sufren un inmerecido olvido. Es el caso de Manuel Romero Carrión, personaje central del arte toledano de los comienzos de la segunda mitad del siglo XX que, tras su pronta y trágica desaparición, empezaba a quedar desdibujado en el tiempo. Para evitarlo, se organizó una pequeña pero excelente exposición en colaboración con la Excma. Diputación Provincial de Toledo y una sesión en la que se dieron a conocer diferentes estudios que permiten releer la obra del artista.

Junto a Romero, también quería citar el acto que dedicamos al pintor Ricardo Arredondo, que nos permitió reunir a numerosos miembros de su familia, para rendirle el homenaje que merecía de nuestra Real Institución.

Pero no todo han sido proyectos propios. Por su finalidad y por el carácter consultivo de la Institución, también hemos colaborado con las Administraciones públicas en todo aquello que se nos ha solicitado, participando en numerosas comisiones, realizando informes, trabajando en todo tipo de iniciativas o participando en diferentes jurados para la concesión de reconocimientos.

Con el Ayuntamiento de Toledo hemos colaborado activamente en la organización del XXX Aniversario de la declaración de Toledo como Patrimonio de la Humanidad. Destacamos tan solo la organización de un ciclo conferencias titulado “Otros protagonistas” que trata de acercar el pasado a nuestra gente mediante una visión distinta y sobre todo cercana. También, como novedad, nos hemos incorporado al Pacto por el Tajo y desarrollado una propuesta para la concesión de los premios de patrimonio de la ciudad de Toledo, con la finalidad de destacar el papel que tienen este tipo de bienes en la ciudad. Además, hemos continuado nuestra labor de seguimiento de la redacción del nuevo POM que, esperamos, sirva para corregir los importantes desaciertos con los que se planteó el futuro de la ciudad en el año 2007.

A petición del Ayuntamiento de Talavera de la Reina, hemos participado en los trabajos destinados a solicitar la merecida declaración del casco histórico de la ciudad como Conjunto Histórico. Una realidad evidente que puede significar el inicio de un nuevo tiempo en la manera de gestionar una ciudad tan querida a la vez que castigada, también en lo referente al tratamiento recibido por su excepcional legado cultural.

Por su parte, con el Ayuntamiento de Consuegra, nos hemos involucrado en la divulgación de su pasado carpetano y romano, así como en la gestión del proyecto arqueológico que lidera y que está llamado a convertir a la población, en un nuevo destino cultural especializado.

En relación a nuestra habitual colaboración con la Diputación Provincial de Toledo, hay que reseñar los pasos que hemos dado para crear un nuevo modelo turístico en la provincia. Me refiero al proyecto destinado a ofrecer información de calidad y su puesta a disposición del público, utilizando las nuevas tecnologías y los modelos que impone el viajero actual, muy alejado de las rutas cerradas y de todas aquellas propuestas que suman elementos de desigual interés.

Mucho más novedosos son los acuerdos y compromisos adquiridos con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para colaborar en importantes proyectos de interés regional. Es el caso del que tiene que ver con la construcción del parque de ocio Puy du Fou, que tendrá un importante papel en la divulgación de nuestra historia y en la dinamización del entorno de nuestra capital. También y a petición de su presidente, del reto de liderar la defensa cultural del Tajo y de la realización de un importante estudio sobre los precedentes históricos de Castilla-La Mancha y sus ceremoniales, con el fin de contribuir a dotar de señas de identidad a nuestras principales instituciones. Su realización permitirá avanzar en un programa regional para nuestra Institución que, es evidente, nos plantea importantes retos y posibilidades para el futuro.

Algo parecido podríamos decir de otras colaboraciones mantenidas con el resto de instituciones que formamos parte de la sociedad civil. Baste con destacar en este campo la celebración de una sesión conjunta con la Real Fundación de Toledo para celebrar el cincuenta aniversario de la muerte de Victorio Macho, o la que organizamos con la Asociación Cultural Montes de Toledo en Santa María de Melque, para celebrar algo tan meritorio como es el cumplimiento de sus primeros cuarenta años de vida. Además, es oportuno citar la colaboración que mantenemos con el Ateneo de la provincia de Toledo, el Museo de la Palabra de Quero, diferentes ayuntamientos, editoriales y clubes culturales y deportivos de todo tipo, que han encontrado en nuestra sede un lugar de acogida para organizar sus actos y hacer llegar su mensaje a los toledanos.

Créanme si les digo que podríamos continuar con la descripción de más actividades y trabajos, propios o en colaboración. No creo que merezca la pena. Todos ustedes conocen el grado de compromiso que mantenemos y que nos lleva a ofrecer nuestra dedicación y esfuerzo a través de una Institución en la que siempre, me gusta recordar, nadie cobra y a la que todos damos lo mejor que tenemos.

Ahora sólo me queda hablar de los premios y de premiados que es lo que nos ha traído esta tarde de junio a esta localidad histórica de Ocaña. Al principio de mi intervención hablaba de reivindicaciones, ahora me toca hablar de reconocimientos y tanto vale lo uno como lo otro para conseguir nuestros fines. Si la lista roja muestra determinadas carencias y la necesidad de reflexionar e intervenir en determinados campos, la relación de nuestros premiados permite ofrecer una visión mucho más amable y también real, que muestra la existencia de buenas iniciativas, merecedoras de ser reconocidas para generar esa lista verde o positiva, que tratamos de confeccionar cada año.

Es el momento, por lo tanto, de reconocer a los mejores en el ámbito cultural toledano, con el fin de ofrecerlos como referencia a una sociedad que busca modelos en los que basar sus actos. Con ellos queremos mostrar que, a pesar de las dificultades, siempre hay gentes e instituciones en nuestro entorno, que trabajan por la cultura y ofrecen lo mejor que tienen en beneficio de todos, muy pocas veces del suyo.

Para valorar su aportación y merecimientos, nada mejor que recordar el razonamiento que abría el discurso de aceptación del Premio Miguel de Cervantes por parte de Nicanor Parra en el año 2011. En él se decía: “los premios son para los espíritus libres o para los amigos del jurado.” Pues bien, sobra decir que aquí hay muchos y buenos amigos, pero que hoy no están con nosotros por ese motivo. Están aquí por haber ejercido magistralmente esa libertad de la que hablaba el poeta y haber conseguido, simplemente, ser los mejores. Gracias por haberlo intentado y nuestro reconocimiento por haberlo conseguido.

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