La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo se hermana en Burgos con la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes «Fernán González»

  • El encuentro tuvo lugar en la Diputación Provincial burgalesa e incluyó una visita a Silos y a Lerma, donde se celebra la XXIV edición de Las Edades del Hombre
  • Los lazos entre ambas instituciones continuarán en Toledo el próximo 14 de junio, con una recepción en la Diputación Provincial y una conferencia que pronunciará el historiador del arte y profesor José Matesanz

Toledo, 30 de abril de 2019. La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo participó el pasado viernes 26 de abril en una sesión conjunta con la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes «Fernán González». El acto institucional, celebrado en la Diputación Provincial de Burgos, estuvo presidido por los directores de ambas academias, José Manuel López Gómez, por Burgos -quien recibió el reconocimiento de Académico Correspondiente de la Real toledana-, y Jesús Carrobles.

A continuación, el historiador del arte y periodista Adolfo de Mingo Lorente, académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, pronunció la conferencia «Confluencias cinematográficas entre Toledo y Burgos a través de la película El Lazarillo de Tormes (César Fernández Ardavín, 1959)».

La disertación consistió en un homenaje a las ciudades de Burgos y Toledo desde un punto de vista cinematográfico. Ambas poseen características en común (escenarios monumentales, abundancia de cine documental, ausencia de industria propia, aunque compensada por la actividad de las provincias vecinas, etc.) desde los primeros momentos del cine, cuando el cineasta aragonés Segundo de Chomón (1871-1929) incluyó a ambas dentro de su catálogo fílmico. Un reciente estudio coordinado por Ainara Saez de Urabain y Miguel Ángel Moreno Gallo, continuó De Mingo, ha destacado la importante presencia de la Catedral dentro de las localizaciones cinematográficas burgalesas. Algo semejante podría decirse de Santo Domingo de Silos, del monasterio de Santa María de la Vid o del palacio de Avellaneda en Peñaranda de Duero. En Toledo, serían ubicaciones semejantes el hospital de San Juan Bautista de Tavera, el convento dominico de San Pedro Mártir, la denominada «Casa del Greco» o el antiguo hospital de Santa Cruz.

Las dos ciudades han permitido ambientar producciones históricas como La ilustre fregona (Armando Pou, 1927), adaptación cervantina protagonizada por hidalgos burgaleses y ambientada en Burgos, Illescas y Toledo, o Juana la Loca (2001), realizada por un cineasta, Vicente Aranda, que conjugó los escenarios de las dos ciudades en varias de sus películas. Una de ellas, Amantes (1991), demuestra que Burgos y Toledo (Algodor) tienen mucho que ofrecer al panorama audiovisual más allá del pasado medieval y el Siglo de Oro. Otro ejemplo del mismo director sería Luna caliente (2009), en donde Vicente Aranda recreó el «Proceso de Burgos» dentro de la sala capitular del Ayuntamiento toledano.

En una segunda parte, la conferencia se centró en la película El Lazarillo de Tormes, realizada en 1959 por César Fernández Ardavín. Fue el primer largometraje español en ganar un primer premio en un festival internacional, concretamente un Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1960, a pesar de su tibia acogida por parte del público español. Entre sus localizaciones es posible destacar los pueblos burgaleses de Frías y Lerma, en donde se desarrollaron -junto con Salamanca- los pasajes iniciales de esta adaptación. En Frías, Lázaro y el Ciego atravesaban el famoso puente sobre el río Ebro y recrearon episodios tan conocidos como los del jarrillo de vino y las uvas a la sombra del imponente castillo de los Velasco. Lerma ocupó en la película el lugar de la toledana Escalona, que es donde Lázaro abandonaba a su primer amo tras invitarle a saltar contra un poste de piedra durante una tormenta. Aguacero, por cierto, para cuya recreación fue necesario un destacamento del Cuerpo de Bomberos de Burgos.

Posteriormente, tras recrear en Piedralaves (Ávila) el episodio del Clérigo de Maqueda, el rodaje se trasladó a Toledo, en donde transcurría la vida de Lázaro junto al Escudero, personaje interpretado por el actor español Juanjo Menéndez. César Fernández Ardavín se valió aquí de un amplio conjunto de localizaciones, desde la Catedral hasta el Palacio de Fuensalida, pasando por la iglesia de San Juan de los Reyes, la plaza de Santo Domingo el Real y el Palacio Arzobispal. Tras hacer un breve recorrido por todos ellos, explicando cómo eran estos espacios en 1959 y de qué manera aparecen recogidos en la película, la conferencia finalizó explicando la acogida final del film y sus galardones.

Una vez celebrado el acto institucional, el sábado 27, los académicos toledanos viajaron a Silos, cuyo monasterio acoge una exposición de Antonio López, y posteriormente a Lerma, sede de la XXIV edición de Las Edades del Hombre, en la que fueron guiados por su Comisario, el Numerario de la Burgense Juan Álvarez Quevedo. Una vez realizada la visita se produjo el regreso a Toledo.

El hermanamiento entre las dos academias continuará el próximo 14 de junio en Toledo, en donde está previsto que el historiador del arte y profesor José Matesanz pronuncie una conferencia sobre la raíz burgalesa de diversos artistas especialmente activos en esta ciudad durante el siglo XVI, como Felipe Vigarny o algunos miembros de la familia Colonia, entre otros.



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