La Real Academia presenta el libro El Tajo en la palabra, de María Antonia Ricas y Enrique García Gómez

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo presenta, junto con la editorial Cuarto Centenario, el libro El Tajo en la palabra, de María Antonia Ricas Peces y Enrique García Gómez. Se trata de una recopilación de testimonios históricos y literarios acerca del río, «una selección de las evocaciones y mejores recuerdos de aquellos creadores que constituyen una referencia excepcional para cada época», desde la antigüedad hasta nuestros días.
Sus casi 150 páginas son el resultado de casi tres años de trabajo, iniciados después de que diferentes autoridades locales y regionales encomendasen a la Real Academia, que acababa entonces de cumplir su primer centenario, la creación de un grupo de trabajo sobre el río formado por profesionales de muy diferentes ámbitos.
La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo inicia con este volumen su Colección Tajo y Cultura, cuyo fin es «ayudar a comprender el Tajo como uno de los principales bienes culturales existentes en el entorno en el que vivimos».
María Antonia Ricas es escritora y profesora, columnista y colaboradora en diferentes medios de comunicación. Es codirectora de la revista Hermes y autora de abundantes poemarios. Desde el año 2018 es Hija predilecta de la ciudad de Toledo. Enrique García Gómez, director del Centro Cultural San Clemente (Diputación Provincial de Toledo), es doctor en Medio Ambiente y vicedecano del Colegio Nacional de Ingenieros Forestales, además de miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
El Tajo en la palabra ha sido publicado con la colaboración de los ayuntamientos de Toledo y Talavera de la Reina, la Diputación Provincial, la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha y el Grupo de Investigación del Tajo (Universidad de Castilla-La Mancha). El volumen estará disponible en librerías.

Ha fallecido Luis Alba

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo lamenta profundamente el fallecimiento de uno de sus miembros más destacados, D.Luis Alba, académico numerario de nuestra institución y ejemplo del toledanismo más sincero e incondicional. Había ingresado en la RABACHT en 1982 como correspondiente y en 1989 como numerario, y desempeñado el cargo de Secretario entre los años 1995 y 2005. Todo nuestro ánimo a su familia y amigos. Que Dios le tenga en su gloria.

Actualización LISTA ROJA

La Lista Roja del Patrimonio se inicia por la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo durante el curso 2016-17 con el fin de salvaguardar y valorar elementos patrimoniales y medioambientales en riesgo de desaparición, alteración o destrucción, es una lista viva y abierta de nuestro patrimonio material e inmaterial que requiere de permanente revisión, tanto para la incorporación de nuevos bienes culturales considerados en peligro como para recoger las actuaciones positivas que garanticen la preservación de los bienes ya incluidos y que supondría su exclusión de la misma.

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo invita un año más a instituciones, académicos correspondientes y particulares a seguir configurando esta herramienta reivindicativa, cuyo objetivo es alertar sobre el estado de conservación o protección en que se encuentran algunos bienes patrimoniales, para evitar que su situación de abandono u olvido sea irreversible.

La institución mantiene de alta una dirección de correo electrónico, listaroja@realacademiatoledo.es, a la que las personas interesadas en la preservación del patrimonio amenazado pueden remitir una ficha con los datos esenciales para su valoración, de acuerdo con el formulario_modelo de referencia disponible en la página web de la Real Academia, www.realacademiatoledo.es.

Es voluntad de la Real Academia presentar un año más la lista de bienes señalados a las instituciones públicas competentes y hacerla pública a través de la página web y los medios de comunicación.

Sería deseo de la Real Academia destacar aquellos bienes cuya situación haya cambiado y recibido la atención que merecen por parte de sus responsables, retirándolos de la lista cuando su preservación esté garantizada.

Descarga del Toletum núm. 63

Para descargar el boletín Toletum núm. 63 pinchar en el icono     

Fallece el pintor toledano Fernando Dorado, miembro de la Real Academia desde 1999

Con 17 años participó como soldado en la Guerra Civil. Al finalizar la contienda trabajó como peón. Tras una nueva incorporación a filas entre 1942 y 1945 reanudaría sus estudios medios, seguidos posteriormente por los de graduado social y diplomado universitario.

Como pintor, actividad que compaginaba con su trabajo como funcionario en el Instituto Nacional de Previsión (INP), Fernando Dorado participó en diversas exposiciones provinciales y nacionales, obteniendo diversos premios entre 1948 y 1951. También fue reconocido en la Exposición Nacional de Valdepeñas en 1960.

Fue presidente de la delegación toledana de la Agrupación Nacional de Bellas Artes y miembro del jurado en diversas ediciones anuales de los concursos para los carteles del Corpus.

Miembro de la Real Academia desde 1999, primero como académico correspondiente y después numerario, entre 2002 y 2015, cuando voluntariamente solicitó pasar a la categoría anterior, Fernando Dorado pronunció durante su ingreso un discurso acerca de un imaginario recorrido por esta ciudad. Se tituló «Un paseo por el interior y alrededores de Toledo» y fue publicado en la revista Toletum, en la que han aparecido también otros trabajos suyos.

El 7 de diciembre de 2016 fue elegido Académico Numerario Supernumerario, siéndole impuesta la medalla por el Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page.

Como suele ser habitual entre los académicos de la sección de Bellas Artes, donó a la institución una de sus obras, de temática toledana. Así mismo, realizó para la corporación los retratos de dos de sus académicos fundadores.

Colaboró también a menudo como ilustrador en las publicaciones de otros autores. Miembro, desde su fundación, de la Cofradía Internacional de Investigadores, Fernando Dorado completó su producción colaborando en diversos medios de comunicación, como el periódico El Día y ABC Toledo, dentro de su sección Artes y Letras.

La Real Academia tenía previsto dedicarle un homenaje en próximas fechas, coincidiendo con su centenario.

La Real Academia comparte más de 36.000 páginas en su web

Se trata de dos documentos que reúnen todos los números de las revistas Toletum y Anales Toledanos, más los libros homenaje a varios de sus directores. Poseen reconocimiento óptico de caracteres (OCR), lo cual permite realizar búsquedas digitales.
La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo acaba de incorporar a su página web, en un único archivo en formato PDF, una recopilación de todas sus publicaciones editadas desde 1918. En esa fecha comenzó su andadura el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, la revista especializada en historia y bellas artes más antigua de Castilla-La Mancha, que se mantuvo con esa denominación hasta 1951. Tras esta primera etapa, a partir de 1955, inició una segunda, la más larga de toda su historia, con el nombre de Toletum, que se mantuvo hasta el año 2011. Posteriormente, desde el año 2017 y manteniendo la misma denominación, Toletum, la revista ha iniciado una tercera etapa en formato exclusivamente digital.
La digitalización de todos estos boletines y revistas hasta el número 61 (edición especial que coincidió con el centenario de la Real Academia), más la serie de volúmenes publicados entre 2006 y 2014 en homenaje a los directores Rafael Sancho de San Román (2006), Julio Porres Martín-Cleto (2007), Félix del Valle (2009) y Ramón Gonzálvez (2014), suma más de 23.000 páginas. Los contenidos de este amplísimo documento, además, han sido sometidos a un proceso de reconocimiento óptico de caracteres (OCR), lo que permite realizar búsquedas digitales.
Así mismo, la Real Academia ha compilado en un segundo documento la colección de la segunda revista especializada en temas históricos de la provincia, Anales Toledanos (1967-2008), editada por el Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, órgano que dependía de la Diputación Provincial y que desapareció hace escasos años tras casi medio siglo de espléndida actividad editorial. Este segundo documento posee una extensión de 12.366 páginas.
El tamaño de ambos archivos es considerable. No obstante, ambos están disponibles en descarga directa y de forma gratuita, sin necesidad de instalar programa alguno, a través de DropBox.
El enlace para descargar los números de Toletum y los libros homenaje es
Por su parte, los números de Anales Toledanos pueden descargarse en https://www.dropbox.com/s/9bt4p7akhaq7wi9/Anales%20Toledanos%20OCR.pdf?dl=0.

Fallece nuestro Correspondiente José Jiménez Lozano

A la edad de 89 años ha fallecido el Académico Correspondiente por Valladolid José Jiménez Lozano, Premio Cervantes.

Esta Real Academia lamenta profundamente la muerte de tan destacado miembro.

TOLEDO Y GUADALUPE (III)

TOLEDO MARCHA A GUADALUPE POR CAMINOS DE IDA Y VUELTA

El territorio diocesano de Toledo, se ve cruzado por numerosos caminos que la devoción a la Virgen de Guadalupe mueve a transitar desde los tiempos históricos de la construcción del primer santuario. Allí donde existe un devoto de esta advocación mariana universal, comienza un camino de peregrinación personal sin tiempo. Pero el tránsito permanente por algunos itinerarios históricos específicos, al santuario de las Villuercas, afianzaron caminos de peregrinación colectiva que de manera habitual, han permanecido abiertos. Así, se establecieron corrientes avaladas por la costumbre heredada y por los estímulos devocionales de la iglesia toledana, que comienza y acaba allí, donde lo hace la cacereña. Modificar esos límites cuando la universalidad de la Virgen de Guadalupe es un hecho reconocido por los propios diocesanos extremeños, seria reducir a límites políticos la “propiedad” de los sentimientos marianos comunes, extendidos a las regiones limítrofes y a otras más lejanas  del mundo.

Guadalupe nunca ha sido un centro de referencia política, ni siquiera por los reyes castellanos. Prevaleció la santidad del lugar y su cuidado.

A Guadalupe solo se iba a peregrinar.

Los Reyes Católicos fueron los grandes impulsores de la devoción a la Virgen de Guadalupe, a quienes solo les movía, en sus frecuentes visitas al santuario, la gran estima que sentían por la Virgen bajo esta advocación, muy a pesar de los caminos difíciles  que debían recorrer hasta llegar a este rincón conquistado y repoblado por Castilla.

Isabel la Católica y su esposo, de manera individual o como pareja reinante, frecuentaron esta santuario “por la mucha devoción que tenían a Nuestra Señora y mucho amor a esta casa” según relata el P. Arévalo a finales del siglo XV. El historiador Arturo Álvarez, estudió 23 visitas de estos monarcas a Guadalupe. Es conocido que la primera vez que la reina católica visitó el monasterio, fue en el año 1464 y contaba  trece años, iba acompañando a su hermano Enrique IV, a su esposa Juana de Portugal y el rey vecino Alfonso V de Portugal que se unió en Puente del Arzobispo a la comitiva real castellana. Desde entonces, la reina, no cesó de acudir a Guadalupe, tanto desde Andalucía o Castilla, cuya generosidad para con el monasterio se hizo manifiesta. Mandó construir una gran hospedería donde se alojaban los reyes, dotando de privilegios al santuario e instituciones a la villa. En  1502 la reina católica, ya débil de salud para viajar por caminos tan accidentados, pisó por última vez tierras de Talavera en su apreciado monasterio de las Villuercas. Regresando a Medina del Campo por Toledo.

Los reyes de la Casa de Austria continuaron su presencia en el santuario, quien también acogió ocasionalmente algunos reyes de Portugal.

En 1743 decía el P. San José que la hospedería real se cuidaba poco “desde que faltan los reyes”. Por lo que entendemos una ruptura de la presencia real en Guadalupe.

Pero el pueblo devoto permaneció fiel a Nuestra Señora, y ni el barro, ni el polvo, ni la espesura del bosque, ni los peligros de unos largos caminos que protegía la Hermandad Vieja de Talavera o de Toledo, fueron obstáculo para que numerosos peregrinos hicieran un camino poco a poco al caminar, como diría el poeta, impulsados por la fe, en busca de favores ante necesidades o manifestación de agradecimientos por los recibidos. Con estas esperanzas alfombraron  los caminos de Guadalupe, que hoy se pretenden recuperar y mantener.

La expansión de la devoción a la Virgen de Guadalupe por tierras de la archidiócesis toledana está tan viva, en especial por amplias comarcas de las antiguas tierras de Talavera y las de la ciudad de Toledo, que las peregrinaciones han sido y aún son, una constante en la vida de muchas parroquias, asociaciones o grupos procedentes de los territorios mencionados.

Doce caminos divulgados a finales del siglo XX  llevan a Guadalupe desde los cuatro puntos cardinales. Algunos son los habituales y otros han ido surgiendo desde diversas comarcas de las comunidades autónomas de Madrid, CLM, Extremadura, Andalucía, Levante o Portugal, con nombres que indican su procedencia. Unos son antiguos y otros recuperados, sumando todos un total de 1.337 Km., reunidos en un proyecto impulsado por las asociaciones de desarrollo local, conocido como “Itínere”, de compleja  coordinación, pues son 17 grupos de las comunidades descritas los que participan o participaron. Caminos que pretenden ser motor para impulsar el desarrollo de las comunidades rurales por las que  discurren, siendo Guadalupe el punto de confluencia de todos ellos.

Independientemente de estos proyectos de la sociedad civil para organizar doce o los caminos que estimen necesarios, debemos volver a la realidad de algunas rutas tradicionales o habituales que han permanecido vivas como históricas, vinculando con ellas una parte importante de la geografía eclesiástica toledana y sus gentes, con el monasterio.

Siendo Guadalupe parte integrante de la archidiócesis de Toledo, es lógica la comunicación habitual desde el siglo XIV con la capital eclesiástica, por lo que se generaron caminos permanentes que aún subsisten.

Los caminos a Guadalupe que cruzan la diócesis de Toledo son el Camino Real que partía de Madrid y por Toledo bordeando el Tajo por su margen derecha por Cebolla, llegaba a Talavera, Oropesa y Puente del Arzobispo, confluyendo  en  esta población los que bajaban de Ávila, o llegaban de Portugal, para continuar por Villar del Pedroso, Navalatrasierra, Alía y Guadalupe.

El otro tradicional, que acredita su antigüedad como “camino habitual” y de nutridas peregrinaciones en época moderna, es el que recorre los Montes de Toledo con sus variantes por el sur, que a pesar de lo abrupto del terreno en la segunda mitad del itinerario, era utilizado como un importante “atajo” por muchos peregrinos, como lo demuestran algunos registros parroquiales  de Navahermosa, donde la cofradía de la Santa Caridad atendía un hospitalito donde los peregrinos pobres encontraban albergue y atención. En los documentos de la Hermandad Vieja de Toledo, tenemos evidencias del paso de peregrinos a Guadalupe por esta localidad y otras vecinas en 1675. Incluso hemos detectado peregrinos a Guadalupe por este itinerario, desde lugares tan lejanos como Pontevedra.

También a  principios del siglo XX, estando asfaltado ya el camino de Guadalupe a Navahermosa proyectado en 1864, fue ruta utilizada por los arzobispos de Toledo, como lo recogen algunos reportajes periodísticos del ABC o El Castellano.

El itinerario original partía desde Toledo a Polán, Gálvez, Navahermosa, Los Navalmorales, Espinoso del Rey, Buenasbodas, La Nava de Ricomalillo, Campillo de la Jara, Puerto de San Vicente, Alía y Guadalupe. Camino señalado desde antiguo en las indicaciones kilométricas pintadas de azul, en las casillas de camineros que lo jalonaban.

Una variante por el sur de la comarca, es el itinerario  por el que acuden todos los años a pie, numerosos  monteños, unos días antes de la festividad de la Virgen (8 de septiembre), partiendo desde Alcoba de los Montes a Horcajo, Bohonal, Anchuras, Puerto Rey, Alía y Guadalupe. Como anécdota, en Horcajo existe y se mantiene una ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe.

En este caso, es un camino de peregrinación  instituido en unas fechas prefijadas anualmente, que en su tránsito, recogen devotos y caminantes de los pueblos que atraviesa, donde también reciben atención.

No vamos a incidir más en los vínculos actuales entre los territorios mencionados  y Guadalupe, que desde la Edad Media han permanecido y permanecen. Hemos podido comprobar cómo a lo largo de los últimos años, durante las encuestas y sondeos sobre la vigencia de la devoción guadalupana en diversas comarcas toledanas (Talavera y Montes de Toledo), muchas familias peregrinan a Guadalupe por promesas, acciones de gracias, devoción secular heredada, etc… incluso acuden a su fiesta como miembros de alguna cofradía de la misma villa de Guadalupe.

No podemos obviar este movimiento mariano que manifiesta una inclusión no solo histórica, sino muy actual, entre los arciprestazgos diocesanos  de Toledo en las provincias civiles de Cáceres o Badajoz, con los otros de nuestra provincia, incluso con algunos de Ciudad Real en los Montes de Toledo. No existen fronteras devocionales en torno a un santuario que es de todos los que veneran a la imagen morena de las Villuercas.

La expansión de la corriente generada por esta tradición, forma parte del patrimonio inmaterial, no solo de Extremadura, sino también con pleno derecho, al de Toledo, donde ese patrimonio  ha sido custodiado por la archidiócesis desde que la imagen de la Virgen de Guadalupe fuera llevada quizá por repobladores del siglo XIII a los repliegues y valles de las Villuercas, bajo el pontificado del arzobispo toledano Jiménez de Rada y se construyera una pequeña ermita.

Presentación de un libro