“Los Cantorales Mozárabes de Cisneros de la Catedral de Toledo”

Con motivo de la celebración en León de un Simposio sobre el Antifonario de León y la Música mozárabe en el mes de marzo pasado se ha publicado un libro de gran interés para la historia de Toledo. Son dos volúmenes de gran formato que llevan por título general Los Cantorales Mozárabes de Cisneros de la Catedral de Toledo, publicación hecha a expensas del Cabildo catedralicio, que incluye la edición facsimilar de cuatro cantorales manuscritos propiedad de la Capilla Mozárabe. Los primeros ejemplares fueron presentados en León durante el desarrollo de dicho Simposio.

La Capilla Mozárabe fue fundada por Cisneros, para asegurar la supervivencia del rito hispánico entonces en vías de extinción. Además de la edificación, el ilustrado cardenal promovió la edición de los libros litúrgicos por medio de la imprenta. El Misal mozárabe fue impreso en 1500 y el Breviario en 1502 por el impresor alemán Pedro de Hagenbach, resultado de un ingente trabajo de depuración crítica, revisión y reforma del rito a cargo de un equipo de párrocos dirigidos por el doctor Alonso Ortiz.

La obra de recuperación del viejo rito hispánico llevó muchos años, casi tantos como duró la vida del mecenas. Pero Cisneros acometió también otros trabajos.

La recuperación plena del rito llevaba consigo también la reforma y revisión de un elemento fundamental en la celebración: la música litúrgica. Los mozárabes habían conservado en sus viejísimos códices visigóticos un sistema propio de notación musical, que carecía de pentagrama y de clave musical, que no ha podido ser transcrito en notación moderna. Las melodías pervivían en tiempo de Cisneros por tradición oral en las parroquias, pero estaban indudablemente muy deturpadas por el uso. Los códices se copiaban unos de otros y los más tardíos procuraban imitar la escritura musical del modelo. El origen de esta música procedía de los padres visigodos del siglo VII. San Eugenio y San Julián se cuentan entre los que rectificaron y enmendaron las viejas melodías. Durante la invasión musulmana los mozárabes toledanos mantuvieron tenazmente su tradición y lo mismo hicieron bajo el dominio de los reyes cristianos. El apego de los mozárabes a su herencia cultural les impidió adoptar la escritura musical introducida en Occidente por Guido de Arezzo en el siglo XI. Nuevos códices se habían copiado en el siglo XIII, pero la notación musical mozárabe nunca aceptó innovaciones.

Llegado a la sede toledana, Cisneros encargó también a otro grupo de expertos la revisión de la música, tal vez con la idea de darla a conocer por medio de la imprenta. Fruto de los trabajos de aquella comisión fueron cuatro magníficos cantorales manuscritos, copiados a principios del siglo XVI. Los cuatro han sido editados en forma facsimilar en el libro que reseñamos. La edición va precedida por una erudita Introducción de don Ángel Fernández Collado, actual director del Archivo y Biblioteca Capitulares, el cual ha hecho donación de un ejemplar para que se conserve en la biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.

Esta espléndida edición, que ha sido acogida con entusiasmo por los expertos musicólogos asistentes al Simposio de León, aporta un inestimable instrumento de trabajo para cuantos se ocupan de la historia musical de la Península.

Toledo 7 de junio de de 2011

Ramón GONZÁLVEZ RUIZ, Numerario.
 

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