Moción solicitando la dedicación de una calle al coronel Eduardo Lagarde

          En el verano de 1883 llegó a Toledo el capitán de Ingenieros don Nemesio Lagarde Carriquiri, destinado como profesor a la recién creada Academia General Militar, y en esta ciudad nacería su primer hijo, Eduardo, que pasaría en ella su infancia y juventud, ya que su padre, al cerrar sus puertas la Academia General pasó a la situación de reemplazo y estableció en Toledo una academia de preparación, situada en un principio en la calle de la Puerta Llana núm. 6 y posteriormente en la de la Trinidad núm. 16.

En 1898 Eduardo ingresó en la Academia de Infantería, de la que salió promovido a segundo teniente en 1900. Dos años después moría en Toledo su padre y se hacía cargo su viuda de la dirección de la Academia, entonces situada en la calle de la Ciudad núm. 5.

Al poco de salir de la Academia, el teniente Lagarde comenzó a estudiar Arquitectura, que terminó en corto tiempo, compaginando a partir de entonces sus carreras militar y civil. En 1919 viajó por Francia, Bélgica e Inglaterra con el fin de realizar estudios sobre Educación Física, que servirían para la creación en Toledo de la Escuela Central de Educación Física.

En 1922 abrió en San Sebastián un estudio de arquitectura, quedando vinculado a esta ciudad durante el resto de su vida, pero no abandonando el Ejército, como lo prueba su intervención en el desembarco de Alhucemas.

Retirado del Ejército en 1931, no intervino en la guerra civil al ser ingresado en prisión al comienzo de la misma, concediéndosele a su término el reingreso en el Ejército con el empleo de coronel.

En 1940 fue nombrado conservador del Alcázar de Toledo y en ese mismo año elegido Correspondiente por la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, siendo en 1943 nombrado Correspondiente por Toledo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Al pasar en 1945 a la situación de retirado por edad, fue nombrado director del Servicio de Regiones Devastadas en Toledo, a cuyo frente desarrolló una encomiable labor de restauración de emblemáticos edificios dañados durante la contienda: Alcázar, Hospital Tavera, San Juan de los Reyes, Santa Clara, la Concepción Francisca, Santa Cruz, San Lucas, San Miguel, Santa Isabel, Zocodover, castillo de San Servando y otros.

A él se debe la primera iluminación de una ruta turística realizado en Toledo, que fue inaugurada el 23 de junio de 1943 y se extendió a la iglesia de San Marcos, la portadas de los convento de San Clemente, Santo Domingo el Real y Santo Domingo el Antiguo, el ábside y portada del convento de Santa Isabel, los cobertizos de Santa Clara y Santo Domingo el Real, la plaza del convento de las Capuchinas, el ábside del convento de la Reina y la puerta de los Leones de la Catedral.

De este ilustre personaje decía el historiador Julio Porres que a él se debe la restauración de los edificios monumentales de la ciudad deteriorados por la guerra o por el simple abandono y carencias de medios para ello. El Alcázar, San Juan de los Reyes, la Concepción Francisca, San Lucas, San Miguel, Santa Isabel y tantos otros dentro y fuera de la ciudad se salvaron de la ruina gracias a su iniciativa e intensa labor. El fue también el creador del alumbrado de la ruta turística de la Sociedad Estilo (recientemente extinguida), miembro del Patronato conservador de Toledo, etc.

Fue un notable arquitecto, dibujante, pintor, cartelista y humorista gráfico, dejando parte de su obra en las Provincias Vascongadas, que lo consideran un artista de su propiedad.

En mayo de 1950, viajando en automóvil desde Madrid a Toledo, sufrió un accidente que le provocó una parálisis, siendo llevado a San Sebastián, donde falleció cinco meses después.

Fue tal el aprecio que Toledo sentía por el coronel Lagarde que tan solo un día después de su muerte se reunía la Comisión Permanente con el fin de ver la forma de honrar su memoria. En el acta de la sesión plenaria celebrada por el Ayuntamiento de Toledo el 25 de octubre de 1950 se adoptó la siguiente decisión:

Se da lectura al acuerdo de la Comisión Permanente adoptado el once del actual, por el que se propone que teniendo en cuenta la gran labor que realizó en nuestra ciudad el fallecido Coronel D. Eduardo Lagarde, Delegado Local de Regiones Devastadas, sea dedicada con su nombre una de las calles trans-ver¬sales de la Av. de la Reconquista. El Excmo. Ayunta¬miento Pleno acuerda por unanimidad prestar aprobación a esta propuesta, y que se dé el nombre de “Eduardo Lagarde” a la 2ª calle transversal de la Avenida de la Reconquista, entre el 2º y 3º bloque de casas.

Este acuerdo no se ha cumplido hasta ahora, motivo por el que esta Real Academia solicita que se haga justicia a uno de sus miembros y que se cumpla lo acordado por el pleno del Ayuntamiento. Teniendo en cuante que la calle elegida hoy lleva el nombre de Ocaña y, por lo tanto, no sería conveniente el cambio, considera que sería suficiente dedicarle la misma, con una simple lápida con una leyenda parecida a: DEDICADA A EDUARDO LAGARDE ARAMBURU, TOLEDANO DE NACIMIENTO, MILITAR Y ARQUITECTO.

 Acceso al artículo aparecido en ABC .

 

 

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